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Una de las grandes novelas del siglo XIX

Victor Hugo siempre mostró en sus obras la influencia de los acontecimientos históricos, y Los miserables, publicada en diez volúmenes entre el 30 de marzo y el 30 de junio del año 1862, es un ejemplo clarísimo.

28-02-2020

Una de las grandes novelas del siglo XIX

La obra, que tiene como hilo conductor el camino que lleva al antiguo forzado Jean Valjean de la miseria a la redención, describe las situaciones políticas, sociales y económicas de la Francia de aquel momento, y permite al autor reflexionar sobre la pobreza, las injusticias sociales y las duras luchas necesarias para conseguir los derechos humanos fundamentales.

Victor Hugo desea hacer con Los miserables una crítica política, moral y social de su sociedad, una obra (según afirmaba él mismo) utilitaria, que pudiese resultar beneficiosa para todas las sociedades donde reinase la injusticia, y poner en escena un combate épico entre la fatalidad y la libertad; un combate que el autor mantiene contra los que piensan que los miserables están condenados a vivir siempre en la miseria. Para Hugo, el escritor tiene la obligación de mejorar el mundo, de crear unas ficciones capaces de engendrar en el lector el deseo y la capacidad de dirigirse hacia el bien colectivo y el progreso.

Pero, para conseguir sus objetivos y lograr que la obra resulte atractiva para un público mayoritario acostumbrado a la novela folletinesca, exagera los rasgos de los personajes, hasta llegar a veces a la caricatura, y utiliza a menudo recursos narrativos típicos del Romanticismo que hoy nos podrían parecer inverosímiles, como por ejemplo el uso y abuso de las casualidades. 

Victor Hugo introduce la Historia en el interior de su historia, y su historia dentro de la Historia (parte de lo particular para llegar a lo universal, creando unos mitos en los cuales, a pesar de su origen francés, pueden verse identificados lectores japoneses, españoles o californianos), y esto lo consigue mediante unos personajes de una gran fuerza, dibujados con energía por la pluma del autor, y que en algunos casos se han convertido en arquetípicos a pesar, o a causa, de su misma exageración.

No sorprende que Los miserables nunca haya dejado de ser una novela inmensamente popular, que haya sido una de las obras más adaptadas de la historia del cine, y que haya dado pie incluso a uno de los musicales más famosos y representados de todos los tiempos. La unión de realismo y de romanticismo, de denuncia y de pasión logra que, a pesar de sus puntos débiles, más de un siglo y medio después de la publicación de la novela, Los miserables nos continúe emocionando, indignando y apasionando como lo hizo con el público que la descubrió aquel ya lejano año 1862. Algunos acusaron a Hugo de haber escrito un libro «idealista», pero su ambición no era moralizar al pueblo sino educarlo, en el sentido más noble de la palabra, elevarlo hasta que adquiriera conciencia de sí mismo, y que se definiese a sí mismo no solo como peón de la Historia, sino teniendo en cuenta que el ser humano es y será un portador de ilusiones, deseos y sueños.

Desde el momento de su publicación (la primera parte vio la luz el 30 de marzo de 1862 en Bruselas, la segunda y la tercera el 3 de abril del mismo año en París y la cuarta y la quinta el 30 de junio), Los miserables conocen un gran éxito popular, aumentado por las traducciones (al italiano, al francés, al portugués…) que son realizadas casi de inmediato. Hugo considera muy importante su novela (cuando la terminó, en junio de 1861, dijo a su hijo François-Victor: «Ahora ya puedo morirme») y sigue de cerca su difusión: cuando es editada en Inglaterra, el escritor envía a sus editores ingleses un telegrama con un simple signo de interrogación («?») a manera de contenido. La respuesta fue también clara y concisa: «!».

Las críticas publicadas sobre Los miserables no fueron unánimemente elogiosas: los hermanos Goncourt consideran la novela decepcionante y artificial, y acusan a Hugo de enriquecerse a costa de la miseria del pueblo; Flaubert no encuentra en ella «ni autenticidad ni grandeza»; Alejandro Dumas la considera mal planificada; Lamartine afirma que es demagógica y peligrosa, porque «hace tener demasiadas esperanzas a los desdichados»; Sainte-Beuve se queja de que el público «tiene el gusto enfermo»… Se acusa a la obra de inmoralidad, de sentimentalismo extremo, y se le atribuyen muchos otros defectos. Pero Los miserables se impone gracias a los lectores de todas las clases sociales y supera con creces la prueba del paso del tiempo.

(Texto extraído de la introducción y apéndice de Miquel Pujadó de la edición de Clásicos a Medida de Los miserables).

Sección

12-14 años

Temas

Clásicos

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